viernes, 2 de octubre de 2009

Mi habitación

Vuelvo a la misma esquina de mi habitación todos los días.

Me siento contra una esquina. Una pierna recogida, la otra sobre el frío mármol.

Jugueteo con el mechero en mis manos, y al final decido encender un pitillo.

El humo del cigarro cigzaguea en pequeñas volutas.

Cierro los ojos, y echo la cabeza hacia atrás.

He vuelto a mi habitación, tranquilo, sosegado, sabiendo a dónde quiero ir, ahora en una esquina, más tarde en mi cama, luego, mi mesa.

Mi habitación

Vuelvo a la misma esquina de mi habitación todos los días.

Me siento contra una esquina. Una pierna recogida, la otra sobre el frío mármol.

Jugueteo con el mechero en mis manos, y al final decido encender un pitillo.

El humo del cigarro cigzaguea en pequeñas volutas.

Cierro los ojos, y echo la cabeza hacia atrás.

He vuelto a mi habitación, tranquilo, sosegado, sabiendo a dónde quiero ir, ahora en una esquina, más tarde en mi cama, luego, mi mesa.